The New York Times, fascinado con la Velá de Triana

«Solo tuve que cruzar un puente después del anochecer. Durante todo el día, bajo el aplastante sol de julio y la temperatura de 35º en Sevilla, me había preguntado dónde estaban todos los lugareños. Esa noche encontré la respuesta en Triana».

Así comienza su relato la periodista de viajes Yada Yuan, encargada de recorrer, vivir y contar dos de los 52 destinos que The New York Times
ha propuesto para este 2018: Sevilla y la Ribera del Duero. Su visita a la capital hispalense coincidió con la celebración de la Velá de Santa Ana, de la que, a tenor de lo que narra, quedó fascinada. «Viajando por el mundo durante los últimos siete meses, a menudo me he percatado de mi estatus de fuereña. Sin embargo, en España, simplemente me sentí yo misma», escribe la periodista.

Los horarios locales, «en el que nadie comienza a pensar en la cena sino hasta las las nueve de la noche», han sido los grandes aliados de Yada Yuan en su estancia sevillana, en «la exquisita capital de la región andaluza al sur de España». La casualidad la trajo hasta aquí a finales de julio, cuando en Triana se celebra la Velá, «el masivo festival religioso de cinco días». La periodista necesitó dos noches.

En la primera se entretuvo con unos «músicos ataviados al estilo medieval». «Aparentemente de la nada, salió un hombre barbado y guapo con ropa de calle, cantando melodías lastimeras con un fervor y un vibrato tales que no dudé que fuera profesional. No lo es». Esa primera velada, Yada Yuan acabó a las 2 de la madrugada. Curiosa es la descripción que hace del barrio que la había enamorado: «Durante siglos, Triana fue su propia ciudad, mejor conocida como una
guarida de gitanos, bailarines de flamenco y toreros
relegados a vivir afuera de los muros de Sevilla y lejos de la realeza de la ciudad», escribe en su reportaje.

So much amazing chaos and canciónes going on last night in #seville! This was in #triana across the river, which used to be completely separated from the ritzy parts of the rest of the city. They’re celebrating La Velá de Santiago and Santa Ana in honor of apostles. It’s the city’s biggest festival and was jam packed with food stands, revelers and this band of fun musicians and dancers in medieval costume. As far as I could tell, el cantor aquí, @carloscotobullo3746, was just walking by and then busted out his skills. Everyone in the crowd was so talented! This clip is from maybe a half hour of 9 or 10 songs. #52places2018 . . . #spain #españa

Una publicación compartida de Jada Yuan (@alphajada) el 26 Jul, 2018 a las 2:09 PDT

En su última noche en Sevilla, la periodista quiso volver a experimentar «la cultura de la generosidad en Triana». Según recoge en The New York Times, ese día la sedujeron con una actuación de lujo: «María de la Colina, una cantante muy famosa y nativa de Sevilla daría un concierto gratuito» para cerrar la fiesta. No le decepcionó. «Lo que presenciamos fue mejor que cualquier cosa que pudiera haber imaginado. Una voz ronca recorrió el escenario con un fino caftán rosa mientras cientos de fanáticos devotos la vitoreaban», relata.

El paralelismo que la columnista encontró con María de la Colina también resulta sorprendente. «Era como ver a Stevie Nicks por primera vez, pero en español y en tecnicolor. Dos jóvenes bailarines, un hombre de blanco negro y una mujer con un vestido rojo, ajustado y con volantes, acentuaban sus canciones con un flamenco dramático».

Si la noche sevillana enloqueció a la redactora de The New York Times, -«¡es demasiado!» fue su lema durante su estancia en la capital hispalense-, el día la atrapó. «Una vuelta errada solo traía más vueltas equivocadas: un portón de compleja herrería morisca podría revelar un patio lleno de fuentes, azulejos coloridos y plantas tropicales, caminar alrededor de un edificio rojo y amarillo podría llevarte a una cuadra llena de azules y verdes. El objetivo era perderse».

Lo que no se perdió la periodista fueron los símbolos arquitectónicos de la ciudad: el Real Alcázar, «imprescindible»; la Plaza España, «un festín visual», o La Giralda, «una Estrella del Norte urbana».

Entre tanta visita cultural, se imponía el descanso en las azoteas de los establecimientos hosteleros y una ruta por los bares de tapas. Cuenta la columnista que su récord pudo haber sido de cinco locales de tapas en un día. Entre lo destacado de su menú, el gazpacho, el jamón ibérico, «churros con chocolate derretido» o las espinacas con garbanzos. El atracón sevillano no se le atragantó.

El año turístico de Sevilla
El reportaje de The New York Times sobre Sevilla publicado esta misma semana responde a la inclusión de la capital hispalense en la lista de los 52 lugares que visitar en 2018 que la prestigiosa publicación estadounidense dio a conocer en enero. Sevilla ocupa el puesto 19 de un ránking que este año encabeza Nueva Orleans. Ya en ese artículo destacaron algunas de las bondades patrimoniales de la capital andaluza, como la Plaza de España y el Palacio de Dueñas, así como la celebración del Año Murillo.

Esta lista no es la única en la que figura Sevilla en un lugar destacado. De hecho, este 2018 ha recibido un impulso turístico aún mayor con la designación por la Lonely Planet en su publicación Best in Travel 2018 como la primera ciudad en el mundo para visitar este año.
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Author: (sevilla)

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